El bizcocho de Moya, un dulce de Gran Canaria

Tanto los conocidos suspiros como el bizcocho de Moya son recetas típicas de Gran Canaria. Ambos se elaboran en la Villa de Moya, al norte de la isla.

La repostería de Moya es una muestra de la tradición y la identidad del pueblo y sus vecinos. La elaboración de sus dulces se remonta a varias generaciones atrás y tanto las recetas como las formas de producción se han ido transmitiendo de madres a hijas e hijos. De este modo, las empresas han ido adquiriendo un carácter familiar con el paso del tiempo.

Bizcocho de Moya y suspiros

Historia del bizcocho de Moya

Todas estas recetas se remontan a las mujeres de las familias, quienes en un principio desempeñaron la función de panaderas. Fueron ellas quienes comenzaron la elaboración de varios productos reposteros con el fin de ganar algo de dinero. De este modo, la fama de estos dulces se extendió por toda la isla de Gran Canaria, siendo típicos en las celebraciones, como bodas y demás festejos.

Bizcochos de Moya

Los inicios de la elaboración del bizcocho de Moya son anecdóticos porque, a pesar de que se preparaban por encargo, se iba a las casas de los mismos vecinos a recoger los huevos, la harina, los limones o el azúcar. En definitiva, los vecinos eran quienes ponían los productos y solo se cobraba por la elaboración.

La receta del bizcocho de Moya se conoce desde 1930 y se cree que su creadora fue Cha Manuela, una vecina de la Villa de Moya, quien elaboraba sus dulces utilizando madera de eucalipto.

Bizcocho de Moya

Por otro lado, al mencionar los orígenes de la receta, también es necesario hablar de Cha Jacinta. A ella se le atribuye el hecho tradicional de “lustrar” los bizcochos. Durante la elaboración de un encargo a Jacinta se le quemaron los dulces y, para no tirarlos, como solución, utilizó las claras de huevo a punto de nieve, propias de los suspiros, y las aplicó sobre la parte quemada de los bizcochos.

Un dulce típico de Gran Canaria

El bizcocho de Moya es crujiente debido a la capa blanca de clara de huevo montada que lleva por encima. Además, es más seco que un bizcocho normal, ya que se introduce dos veces en el horno. Es justo este hecho el que le aporta su textura bizcochada.

Bizcocho de Moya

A la cobertura superior se la denomina “lustre” y esto hace que también se le conozca como bizcocho lustrado. La cobertura, además de clara de huevo montada al punto de nieve, también lleva azúcar y ralladura de limón. Es un dulce perfecto para mojar en leche o chocolate.

¿Cómo se prepara el bizcocho de Moya?

Ingredientes

Para hacer el bizcocho: 170 gramos de harina; cuatro claras de huevo; una yema de huevo; 140 gramos de azúcar blanca; 120 gramos de azúcar glas; el zumo de medio limón; ralladura de limón.

Elaboración

Antes que nada, se debe poner el horno a precalentar a 170 grados. Para elaborar el bizcocho de moya, en primer lugar, es necesario separar las claras de las yemas y reservarlas. A continuación, en un cuenco grande se debe comenzar a batir las tres claras de huevo a punto de nieve, añadiendo la mitad del azúcar blanco. Por otro lado, en otro cuenco, bate la yema con el resto del azúcar. También, raya el limón y resérvalo.

Bizcocho de Moya

A continuación, mezcla las claras de huevo a punto de nieve con las yemas en otro cuenco a parte y echa la harina. Añade el limón rallado y mezcla bien con movimientos envolventes para evitar que baje. Por otro lado, unta un molde cuadrado con mantequilla y papel vegetal de horno y pon la mezcla en él.

Seguidamente, introduce la mezcla en el horno y cocínala a 170 grados durante 50 minutos, solo con calor abajo. Cuando falten 15 minutos para terminar la cocción, termina de hacerlo ya con calor arriba y abajo. Una vez pasado este tiempo, retira del horno, deja que se enfríe y córtalo en trozos rectangulares.

Bizcocho de Moya

Para elaborar el lustre que acompañará a nuestro bizcocho de Moya, exprime el limón para obtener su jugo y reserva la mitad. Monta las claras y, una vez hayan adquirido este punto, añade el azúcar glas tamizado, así como el zumo restante de limón. Luego, pinta cada bizcocho cortado.

Vuelve a llevarlo al horno, esta vez a 150 grados, con calor arriba y abajo, durante una hora aproximadamente. El merengue debe haberse secado y los bizcochos haber perdido su humedad. De esta forma, adquirirán esa textura tan deliciosamente característica y ¡Listo para comer!

Si te interesa el recetario canario, a continuación te dejamos para enlaces para que consultes: Receta de moros y cristianos, insignia criolla; Potaje de trigo palmero, una tradición de la Isla Bonita.

Paula Vera

Fotos: abcrecetas.com; tiempodecanarias.com; grancanaria.com

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