Nuevos aires en los vinos canarios

De un tiempo a esta parte despunta una nueva generación de bodegueros canarios cuyos nuevos proyectos nos dejan vislumbrar cuál será el futuro de esa viticultura tan especial como es la de las Islas Canarias. Todos tienen en común el compromiso con la historia, la calidad, la sostenibilidad y el amor por su profesión. Proyectos sostenibles, creativos, frescos y sobre todo con auténtico carácter canario, encaminados a transmitir a través de sus elaboraciones las múltiples singularidades que tienen sus viñedos y, sobre todo, las características únicas del paisaje que les acoge. Y es que los vinos canarios están de moda.

Vuñedos en Bodegas Atlante

En Marca Canaria hemos hecho una primera selección de proyectos, que en esta ocasión abarcan tres islas: Puro Rofe y Akaet, en Lanzarote, Sortevera y Atlante, en Tenerife; Ikewen y Lava, en Gran Canaria. Un primer listado que sin duda tendrá continuidad en próximos artículos.

En la isla de Lanzarote destacamos el proyecto de Puro Rofe, obra de Rayco Fernandez, Silvia, Vicente, Ana y Ascensión, junto a Carmelo Peña Santana, de Bien de Altura (Ikewen), y cuya máxima es “embotellar el paisaje”, toda una declaración de intenciones que encierra una filosofía muy clara, el amor por la tierra y la tradición. Viñedos en Masdache, La Geria, Montaña la Vieja, Tisalaya, El Grifo, Juan Bello… Preciosos viñedos, que como dicen “son como jardines”. Y es que la actividad volcánica de siglos enterró bajo múltiples capas la tierra más fértil. Los isleños cavaron hoyos dónde cultivar las viñas, protegiendo los viñedos de los fuertes vientos saharianos y ala vez evitando la evaporación del agua debido al calor. Se creó así uno de los paisajes de viticultura más increíbles del planeta, un paisaje negro lleno de hoyos cavados en la ceniza volcánica (rofe).

Sus vinos, procedentes de viñedos tradicionales de La Geria, son un perfecto reflejo del terroir de Lanzarote, son elaborados artesanalmente en un lagar típico de la isla, con las mínima intervenciones, por lo que sus vinos salen de bodega únicamente cuando ya están listos para ser disfrutados. Rofe blanco, Rofe tinto, Tilama, Masdache y Chibusque, y desde este año, Mentidero rosado, vermut Masapei y Moscatel El Chaboco. Destacamos hoy Puro Rofe tinto 2018, D.O. Lanzarote, es un tinto jugoso, con aromas de fruta roja fresca, notas volcánicas.; fresco, crujiente y ligero en boca y una acidez brillante, de marcada identidad isleña. Está elaborado con la variedad autóctona listán negro. Un vino con auténtico sello canario, de vendimia manual y seleccionada, de fermentación espontánea, con levaduras autóctonas, sin clarificar ni filtrar. Una elaboración respetuosa con el medio. Un gran vino.

Puro Rofe

En Lanzarote también llama la atención el proyecto de la bodega Akaet. Un proyecto de Juan Manuel Ramírez, enólogo e ingeniero agrícola, que pretende recuperar antiguas parcelas con gran heterogeneidad varietal y gran variabilidad de suelos y paisajes, y elaborar vinos absolutamente sostenibles. Distingue Juan dos fincas: la parcela de Haría en el Valle de Malpaso, que es malvasía volcánica, diego y listán blanco y la parcela de Guatisea, que es 90 % malvasía. Todo de cultivo ecológico.

El enólogo es un defensor de los vinos en ánfora, así el vino Guatisea se almacena en un ánfora de cerámica a fin de conferirle “un aporte diferenciador”, para que a nivel aromático y en boca los sabores sean distintos. El empleo de este material permite asegún él “cuidar un poco más el vino”. 

Vinos Akaet

En Tenerife son dignos de destacar los vinos singulares de Sortevera, que proceden de viñas en las escarpados terrenos volcánicos de Taganana, en el noroeste, donde se encuentran las cepas más antiguas de la isla. Sortevera es un proyecto para crear vinos especiales de Jose Ángel Alonso Ramos, el viticultor propietario de parcelas en los parajes de Margalagua, Las Fajanetas y Amogoje, y de  Jonatan García (Suertes del Marqués, una de las 100 mejores bodegas del mundo según Wine & Spirits), que se encarga del proceso de vinificación. Sortevera blanco (variedades marmajuelo, forastera gomera, listán blanco, gual, vijariego blanco y malvasía), Sortevera clarete (60% de uva blanca y un 40% de uva tinta) y Sortevera tinto (variedades listán negro, listán gacho, mulata, vijariego negro, moscatel negra, tintilla y un 5% de variedades blancas), son vinos con asombrosa complejidad y denominación Valle de La Orotava. 2019 ha sido una añada corta, pues tan solo habrá 600 botellas de Sortevera blanco, 600 de clarete y y 1250 de tinto.

Sortevera tinto

También en Tenerife, la nueva generación que conduce Bodegas Atlante, presume del pequeño tamaño de su bodega, de su cultivo de cordón trenzado, de su manera tradicional y artesanal de hacer las cosas, herencia de sus antepasados, pero aportando sus nuevos conocimientos sobre el proceso de elaboración y con una idea muy clara de los vinos que quieren elaborar.

Enclavados en el valle de La Orotava, donde el suelo de origen volcánico está indudablemente influenciado por el mar, en sus viñedos de cepas centenarias crecen variedades autóctonas de uva canaria como son el listán blanco de Canarias, el albillo criollo, el listán negro y el vijariego negro. En laderas con una altura media de 500-600 m y besadas por los vientos alisios, el cordón trenzado requiere de cuidado en todas sus etapas, desde la poda a la vendimia, siempre con labores de mantenimiento artesanal, debido a la singularidad del terroir. Los procesos del vino son naturales, para ello se utilizan levaduras autóctonas. Fruto de su amor por su trabajo son estos dos vinos que traemos aquí: Atlante tinto y blanco:

Botella de Atlante tinto

Atlante Tinto, D.O. Valle de La Orotava, está elaborado con las variedades atóctonas de listán negro y vijariego negro de viñas de más de 80 años en la finca La Quinta, con suelo volcánico, de arcilla y piedras de basalto, uvas vendimiadas de forma manual y seleccionada, crianza de 12 meses en depósitos de roble francés. De color rojo cereza, es un vino con buena estructura, notas minerales, de pimienta, grosella negra y violetas, muy sedoso en boca, un vino para disfrutar con platos de carne de cocina tradicional, estofados con verduras o pasta rellena en general.

Botella de Atlante blanco

Atlante blanco, D.O. Valle de La Orotava, está elaborado con las variedades listán blanco de Canarias y albillo criollo, procedentes de las fincas La Cruz Santa y Los Topes; vendimia seleccionada también de forma natural, es un blanco seco, con recuerdos volcánicos, miel y frutas maduras. De intenso color amarillo pajizo, En boca, un toque de hierbas y untuoso. Con gran equilibrio, como su hermano tinto. Marida a la perfección con platos especiados, como cocina de países asiáticos, carnes blancas o pescados con salsa. Criado en depósitos durante 12 meses.

En la isla de Gran Canaria destacamos el proyecto de Carmelo Peña Santana, Bien de Altura, con los vinos Ikewen, vinos ecológicos elaborados en los altos de San Mateo y Santa Brígida, en el centro de la Isla, vinos sin intervenciones ni artificios, sin filtrar ni clarificar, nacidos de viñas orgánicas que representan a la perfección el terroir de Gran Canaria. En 2019 los vinos de Carmelo Peña se colaron en la lista Parker, siendo la primera vez que un vino de Gran Canaria tenía tal distinción. Y es que el joven bodeguero trabaja con viñas de hace más de 120 años, abandonadas hace diez, con el objeto de defender la historia, la tierra y en definitiva el origen (ikewen, en lengua bereber), además de por su respeto y pasión por la gastronomía. Recientemente su proyecto ha recibido un gran apoyo gracias al grupo norteamericano Viticole Wine Club, que venderá vinos Ikewen a sus socios para recaudar fondos para la Covid-19.

Botellas de Ikewen

Ikewen tinto procede de viñedos de más de 80 años, creciendo en alturas de 1.200 a 1.460 metros (de ahí el nombre de Bien de Altura), un vino brillante y delicado, uno de los vinos del futuro en Gran Canaria, sin lugar a dudas. Ikewen blanco, por su parte, tiene variedades canarias como la listán, albillo, malvasía, vijariego blanco, de viñedos a 1.100 m de altitud, aunque a día de hoy ya no se produce.

También en la isla de Gran Canaria destaca Bodegas Lava, otra pequeña bodega, de origen familiar y corta producción, a cargo del viticultor y enólogo Juan Manuel Martín Monzón y sus dos hermanos, Mari Carmen y Guillermo. Lava cuenta con tres parcelas, una las viñas de Santa Brígida, en las medianías del norte de la Isla, otra San Mateo y otra en Artenara. Viñas arrendadas, situadas entre los 700 y los 1.100 metros. El tinto lava del año, que es su buque insignia, es un ensamblaje de las tres parcelas, donde se cultivan las variedades listán negro, vijariego negro, titintilla y un pequeño porcentaje de baboso negro para su Tinto Lava, D.O. Gran Canaria, cuya añada de 2017 fue destacada por el sumiller de El Bulli, Ferrán Centelles, en 2018 como uno de los cinco mejores vinos de España, por su máximo nivel y autenticidad, y destacó de él su frecura y su olor a cenizas, con un estilo muy auténtico, propio (lamentablemente, ya no no hay existencias de Lava 2017).

Vinos de Bodegas Lava

Bodegas Lava se está consolidando, y aunque su producción es corta, y sus vinos prácticamente se venden en Gran Canaria (están produciendo para cubrir la gran demanda local actual), la bodega tiene intención de crecer a corto plazo.

Y es que los vinos de las Islas Canarias son definitivamente diferentes al paladar: les caracteriza su frescor y su gran expresión en la mesa, tienen gran valor gastronómico y no se pueden comparar a ningún otro, como dice el gran sumiller Ferrán Centelles.

Fotos: Propias bodegas (imagen principal, Atlante), Restaurante Valle de Mogán (Ikewen), thesolentcellar.co.uk..

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